¿De quién es esta vida? Una reflexión sobre autenticidad
Vivimos en un mundo acelerado. Transitamos de evento en evento, de tarea en tarea. Perdimos la capacidad de vivir desde adentro hacia afuera. ¿Cómo vivir autenticamente?
Antes de comenzar…
Esta no es una publicación más en tu bandeja de entrada. Es un momento para ti. Una pausa sagrada en medio del ruido. Un espacio donde recordamos que el trabajo más importante no es el que hacemos allá afuera, sino el que hacemos adentro, con nosotros mismos.
Aquí no hay fórmulas. Solo verdad, presencia y práctica.
Me encontraba en el aeropuerto de Dubái. Esperando mi vuelo, observaba a miles de personas en movimiento. Parecían perfectamente coordinadas, cada una con un destino claro. Al mismo tiempo, sentía que había como un aire de suspensión, de vidas en tránsito permanente, como si nadie habitara realmente el lugar donde estaba.
En aquel momento me di cuenta de que el aeropuerto y aquellas vidas en tránsito eran una metáfora de lo que yo también alguna vez había experimentado.
La sensación de que la vida avanza, y tú avanzas con ella, pero, entre tú y lo que haces, hay un cristal muy fino. Todo funciona y, al mismo tiempo, no hay resonancia. Es como una sensación de aridez interior.
Es un peso que no tiene nombre, que no tiene una orientación precisa ni un culpable claro. No sabes bien qué no encaja. Solo sabes que algo no termina de encajar. ¿Alguna vez has vivido esta sensación?
En esta Bitácora hoy quiero reflexionar contigo sobre eso.
El ruido de fondo que interrumpe la vida
Pregúntate lo siguiente: ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo —no porque debías, no porque encajaba en el plan, no porque era lo siguiente en la lista— sino porque lo sentiste como propio? Es decir, como algo que venía de adentro hacia afuera, y no al revés.
Es difícil responder. Y esa dificultad, creo, es exactamente el terreno sobre el que quiero hablar.
No estoy hablando de una crisis. Las crisis tienen forma: tienen un antes y un después, una causa que se puede señalar con el dedo, una narrativa que te permite decir “ahí fue cuando todo cambió”.
Lo que estoy intentando nombrar no tiene esa estructura. Es más silencioso. Más continuo.



