La primera vez que recibí los resultados de mi test epigenético, me sentí como si mi cuerpo, en silencio durante años, de repente hubiese decidido alzar la voz.
Esa inflamación, el sobrepeso que no se iba, la presión arterial elevada… eran señales que yo había ignorado, síntomas de una vida que me estaba consumiendo.
Vivir bajo un ritmo constante de pri…


