En una cama de hospital descubrí que la libertad de afuera es frágil. Hay otra que nadie te puede arrebatar —pero que casi todos entregamos sin darnos cuenta.
Los estoicos pensaban la libertad con la metáfora del perro (que somos cada uno de nosotros) tirado por un carro de bueyes (que representa el destino, la voluntad del Logos). El perro solo puede decidir entre dejarse arrastrar por el carro o acompañarlo libremente.
Hay varios problemas con esta idea de libertad, prácticamente limitada a su ausencia. Pero se aplica a todos esos momentos en los que uno no decide lo que ocurre, sino solo cómo reacciona a ello. Es lo que von Hildebrand llamó la libertad cooperativa.
Muchas gracias por esta bonita reflexión Luis. La libertad seguramente no es un estado permanente. Pero los mismo obstáculos y condicionamientos se convierten en oportunidades para ser cada vez más un poco más libres. Es una lucha espiritual permanente. Es la que nos hace evolucionar.
Gracias, Aldo. No podía estar más de acuerdo. La adversidad cultiva el espíritu. Como antropólogo, imagino que te será fácil observar, al menos, una correlación (si no causación) entre la dificultad de subsistencia y la adaptabilidad y resiliencia de una sociedad. Las sociedades más abundantes pueden, en cambio, permitirse un mayor número de praxis maladaptativas, lo que contribuye a su decadencia.
Los estoicos pensaban la libertad con la metáfora del perro (que somos cada uno de nosotros) tirado por un carro de bueyes (que representa el destino, la voluntad del Logos). El perro solo puede decidir entre dejarse arrastrar por el carro o acompañarlo libremente.
Hay varios problemas con esta idea de libertad, prácticamente limitada a su ausencia. Pero se aplica a todos esos momentos en los que uno no decide lo que ocurre, sino solo cómo reacciona a ello. Es lo que von Hildebrand llamó la libertad cooperativa.
Muchas gracias por esta bonita reflexión Luis. La libertad seguramente no es un estado permanente. Pero los mismo obstáculos y condicionamientos se convierten en oportunidades para ser cada vez más un poco más libres. Es una lucha espiritual permanente. Es la que nos hace evolucionar.
Gracias, Aldo. No podía estar más de acuerdo. La adversidad cultiva el espíritu. Como antropólogo, imagino que te será fácil observar, al menos, una correlación (si no causación) entre la dificultad de subsistencia y la adaptabilidad y resiliencia de una sociedad. Las sociedades más abundantes pueden, en cambio, permitirse un mayor número de praxis maladaptativas, lo que contribuye a su decadencia.