Hace unos días aterrizaba en Abu Dabi, uno de esos destinos que siempre me deja sin aliento. La mezcla de lo antiguo y lo moderno, el contraste entre el desierto y los rascacielos.
Pero más allá del paisaje y la aventura, hay algo que ha cambiado en mí en los últimos tiempos, especialmente cuando viajo por trabajo: mi enfoque en cuidar mi salud y bienestar, algo que antes solía dejar de lado entre aeropuertos, reuniones y cambios de zona horaria.


